20111231

Adios 2011

Agradecidos, siempre fue la consigna de estar.

Cuesta mucho rememorar un año donde el dolor vino para quedarse y la emoción quiso darle batalla viviendo intensamente cada instante, fluctuando entre el ser más primario que da rienda suelta al sufrir, y la razón más concreta que empuja a seguir para no quedar tendido en un todo abatido.

Imposible año. Imposible no dejarlo en el recuerdo. Imposible no decirle adiós.

Las veces que dije te amo en voz alta, en silencio, mirando al cielo, apretando el pecho, son ya incontables. Cruzada la instancia de permitir aflorar el sentimiento, difícil es volver atrás. Las cosas se resignifican. Hay una voluntad expresa y sincera de decir abiertamente cuánto amé a ese ser bondadoso y cuánto lo extraño. La familia es el núcleo más concreto, más tangible que el propio aire que respiro. Se reordenan los protagonistas, se advierten nuevas luces y me vuelvo a ubicar en el mundo.

Miro. Pienso. Lloro. Río. Imagino. Recuerdo. Y te veo... en la llama encendida cada noche.

Sé que nunca te irás aunque te diga adiós.

Adiós 2011.

Amor dulce


¿Cuánto amor entra en un bocado que concentra 15 años de vida?
Te quiero Brendita. ¡Feliz cumpleaños!

20111201

A vestir la mesa navideña


Panforte bianco.
Un delicioso bocado de turrón bañado en chocolate blanco. Una tradicional receta italiana para llevar a la mesa navideña en porciones individuales o en tableta para compartir.
¡Una creación de Amalia Chocoteca!

20111110

La paloma fue mamá






Nació.
Perfumado en menta, tan chiquito,
tan hermoso...

20111106

La paloma confía en mí.

Puso sus dos huevitos la misma tarde que volví de viaje. Como si supiera que no tenía una mascota que me esperara. De mi balcón sencillo, limpio y soleado, eligió el lugar más perfumado. Encontró un cómodo lecho de menta, de hoja suave y pequeña, en un rincón de una maceta larga. Y allí espera, paciente y silenciosa. Después de una semana de convivencia, entendió que suelo abrir y cerrar la persiana, no más de dos veces al dia; que una vez a la semana, abro un armazón de hierro blanco y dejo allí ropa hasta el otro día; que cuando me agacho cerca de la ventana es para prender una luz tenue y enseguida se escucha música; que si acerco mi mano hasta casi tocarla, no es más que para facilitarle un poco de agua. Y que nada de eso, es una amenaza ni un motivo para salir espantada, como el primer día, que chocó cuatro veces contra el vidrio del balcón buscando una salida. No, ya no es necesario salir volando. Ella ya confía en mi. -

20110929



Gran Torta Solidaria
La Plata. Argentina.

20110717

Cositas que una hace (2)




Una pequeñísima muestra...